28 de juny de 2017

El momento ha llegado, digamos NO al CETA






 El próximo jueves 29 de junio el gobierno español tiene previsto ratificar el CETA (acuerdo económico y comercial global entre Canadá y la UE). Acuerdo que se ha estado negociando desde el 2009 y del que se ha mantenido desinformada a la ciudadanía hasta el 15 de diciembre de 2015, criticado duramente por muchos de los Estados miembros de la UE y cuya firma estuvo bloqueada por el presidente de Valonia a causa del impacto que dicho acuerdo tendría en la economía local tras su aplicación. Finalmente se firmó el 30 de octubre de 2016 tras un acuerdo de dudosa aplicación alcanzado entre los representantes de ambos bloques, instrumento interpretativo conjunto. 

El proceso de ratificación se inició con en el Parlamento Europeo el pasado 15 de febrero, cuya aprobación también impulsada por el PSOE permitía la aplicación provisional del 90% del CETA en las transacciones que se realizarán entre Canadá y la UE, pero que no ha podido materializarse ante las dificultades surgidas en Canadá para su ratificación, ante los efectos negativos previstos sobre la economía nacional y su sociedad.

En España son muchas las organizaciones, asociaciones y profesionales que rechazan el acuerdo, porque no se trata de comercio sino de un conjunto de normas para regular la globalización bajo el principio de garantizar el beneficio económico a las grandes multinacionales, el cual será preferente a cualquier otro constitucionalmente protegido. A pesar de ellos y sin estudios de impacto de la aplicación del acuerdo en la economía nacional y en la sociedad, el gobierno se dispone a ratificar el CETA.

Voces expertas califican este tratado de modelo a seguir en las distintas negociaciones que la UE tiene en marcha. Veamos qué es lo que ratificarán el 29 de junio los diputados de las cortes españolas, que dada su composición será abanderada por el PP, Cs, partidos nacionalistas con el apoyo incondicional de la abstención del PSOE:

El 29 de junio estos diputados ratificarán la falta de transparencia en las negociaciones de los tratados internacionales, la pérdida de 200.000 puestos de trabajo en la UE (informado por la comisión de empleo y asuntos sociales del Parlamento Europeo), la renuncia a la lucha contra el cambio climático, al impedir el cumplimiento de los acuerdos de París.

Pero además, estos diputados con el SI y la abstención ratificarán el aumento de la vida de las patentes, dificultando así el acceso de los ciudadanos a los medicamentos, favoreciendo el encarecimiento de la investigación y de todo lo que tiene que ver con la cultura y la educación, consolidarán los procesos de privatización y encarecerán los procedimientos de reversión de lo privatizado a la colectividad a la que legítimamente pertenecen. 

El 29 de junio estos diputados podrían impedir que se implante una justicia privada sólo para las multinacionales, que se institucionalice el derecho a la indemnización por expectativas no cumplidas ante cambios legislativos, garantizar un trato justo e igualitario para todas las personas y no sólo para las multinacionales.

El 29 de junio estos diputados podrían asegurar la protección social, económica y jurídica de la ciudadanía votando NO al CETA.

Porque votando NO al CETA están impulsando el progreso social y económico, facilitando la implementación de políticas dirigidas a la obtención del pleno empleo y la estabilidad de precios en todo el territorio español, y porque votando NO al CETA  garantizan la igualdad y la justicia, valores protegidos por nuestra Constitución.



Sandra Soutto.



25 de juny de 2017

El CETA, ¿un tratado progresista?








Escrito por:  Alberto Martínez
Miembro de Attac y la campaña NO al TTIP/CETA/TISA
 


Los defensores del CETA repiten una y otra vez los mismos argumentos sin presentar ninguna evidencia que los avale. Son simples consignas faltas de rigor al no estar refrendados por la realidad del texto del tratado. O no lo conocen o son cínicos sin ningún tipo de pudor.

Machacan con el argumento de los valores compartidos entre la UE y Canadá. ¿Cuáles son esos valores? En Canadá están autorizados los transgénicos sin etiquetar en la alimentación humana, en la UE, no. En Canadá, la agricultura industrial con utilización masiva de pesticidas, muchos de ellos prohibidos en la UE, es la norma, frente al modelo europeo basado fundamentalmente en pequeñas y medianas explotaciones familiares o de cooperativas. En Europa funciona el “principio de precaución”. En Canadá la “gestión del riesgo”...

El 70% de mineras mundiales son canadienses, y no hay más que fijarse en el ejemplo de Corcoesto para adivinar la oleada de demandas ante los famosos tribunales de arbitraje del ICS (Investment Court System) que nos caerían cuando el gobierno central, los gobiernos autonómicos o municipales quisieran poner trabas de algún tipo a la actividad de dichas empresas. Además, la mayoría de empresas canadienses son filiales de transnacionales de EEUU, por lo que el CETA sería de hecho la puerta trasera que utilizarían las mismas para beneficiarse del ICS.

Cuando dicen que es un tratado progresista, ¿a qué se refieren? El capítulo de empleo y desarrollo sostenible no cita en ningún momento el principio de precaución consagrado en el Tratado de Lisboa de la Unión Europea. Los derechos laborales no son vinculantes y por tanto ejecutables de forma efectiva ante ningún tribunal. La resolución de los posibles incumplimientos se deja a la buena voluntad de las partes, sin obligaciones concretas